El miedo que tengo
Posted: Enero 29th, 2010 | Author: jbanez | Filed under: Sin categoría | Tags: privacidad, seguridad de la información | No Comments »
Desde hace tiempo, guardo mi vida en Google; empecé usando Gmail en 2004 y por la capacidad de almacenamiento ofrecida, porque organizaba el correo en conversaciones y sobretodo por la búsqueda en el correo, empecé a guardarlo todo ahí: toda la información que puedo necesitar tener a mano en cualquier momento, desde números de cuentas bancarias y tarjetas de crédito, números secretos, contraseñas, copias escaneadas de documentos, contratos, recibos. Y nunca borro ningún mensaje, ni los de publicidad.
Después lanzaron Google Docs y ahora no uso ningún otro software para edición de documentos; ahí está desde mi currículum a las hojas de cálculo que comparto con amigos para planear las vacaciones. Eso incluye también la edición de las entradas de este blog…
Hace un par de días recibí un correo de alguien a quien no conocía solicitando acceso a uno de mis documentos guardados en Google Docs. El susto fue tremendo. No entendía cómo podía alguien ver algún detalle de mis documentos, aunque sólo fuera el nombre: me sentía violado. Exagero, ya, pero es que el susto es tremendo. Que guardo todo lo de mi vida ahí, oiga. Al final no fue nada: me llegó ese mail porque soy un gañán y a veces, con la prisa de editar una entrada, me cuelo con los enlaces: en esta entrada puse un enlace a Google Docs, pero en vez de enlazar a la página de inicio de Google Docs… enlacé a ese documento concreto al que me pidieron acceso después.
El solicitante desconocido me descubrió (amablemente, se lo agradezco) cómo había pasado y me dediqué a investigar sobre qué nivel de seguridad me ofrece Google, y encontré cosas inquietantes y cosas mucho más inquietantes. Pero no es algo exclusivo de Google.
El segundo susto: estoy suscrito a varios sitios de venta privada; todos me envían, casi a diario, avisos del inicio de ventas. De una de ellas, Vente-Privee.com, recibí una oferta que me interesaba; como pensé que a una amiga también le iba a interesar, le reenvié el correo. Mi amigo entró a la web desde el link del correo. Compró, y cuando iba a formalizar el pago… le salieron mis datos personales. Mi nombre completo, mi dirección, mi teléfono… Todo. Un robo de sesión en toda regla.
No soy un experto en seguridad; en realidad, no sé casi nada de seguridad informática, pero uso la tecnología de forma cotidiana y expongo mi privacidad y la confidencialidad de mis datos confiando en los medios que estos proveedores ofrecen para salvaguardarlos, y creo que este es el mayor error: aunque creo necesario que todo servicio online como tiendas, pasarelas de pago, proveedores de correo electrónico, todos, implementen métodos para garantizar la seguridad, al final, al valorar las soluciones posibles, la mejor va a ser siempre ser cauto y tener precaución al usar sus servicios.
A menudo comento con amigos que nuestra vida, a día de hoy, está en “la nube”; ninguno de nosotros conoce del todo qué es “la nube”, pero la estamos usando, y resulta hasta divertido pensar que ponemos cosas valiosas en manos de desconocidos (y nos parece también tan moderno y cool…). Gmail, Google Docs, Dropbox… así vivimos, manteniendo todo en la nube, y confiando en que ellos se encargarán de proteger una información que, después de todo, es nuestra.
Quizá hay que recordarlo a menudo: la información es nuestra y nosotros sabremos dónde la guardamos y a quién se la entregamos. La responsabilidad, en último término, es nuestra.

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